Historia

No se puede hablar del origen de la Institución Educativa Técnica Felisa Suárez de Ortiz, sin evocar el recuerdo de su fundadora.

Felisa Suárez de Ortiz, nació en Alpujarra Tolima, en el seno de una familia muy humilde, mujer emprendedora, matrona ejemplar, eximia educadora, líder popular que hizo del servicio a los demás su razón de vivir; su dinamismo constructivo y su admirable persona son ejemplo para las generaciones de Alpujarra y de Colombia.

Su tenacidad y espíritu emprendedor la llevaron junto con otros líderes alpujarreños a fundar esta institución que hoy lleva su nombre; sufrió un accidente en el brazo derecho.   en un paseo realizado a caballo en el Carmen de Apicalá (Tolima), motivo por el cual tuvo que ser intervenida de urgencia en la ciudad de Girardot , donde los galenos decidieron aplicarle la amputación de este extremidad  superior , sin que esto  fuera alguna limitación para desarrollar actividades sociales en varios municipios de Colombia, a través de fundaciones y organismos como la Red de Solidaridad, donde estuvo vinculada por varios años, comprometida desde allí en la solución de las necesidades apremiantes de los grupos de población más vulnerable.  

Felisa Suárez de Ortiz, madre de un hijo único, Joaquín Ortiz,  murió  en la ciudad de Bogotá el 21 de enero de 2003, prolongando su existencia en los grandes recuerdos de quienes guardamos gratitud por sus obras y buenas acciones.

RESEÑA HISTÓRICA DE LA FUNDACIÓN

En el año de 1966, los señores: Rogelio Caviedes, Esteban Hernández, José de Jesús Florián, Ismael Perdomo y Ángel María Hernández, viajaron a Bogotá por invitación que les hiciera doña Felisa Suárez de Ortiz, para que asistieran a un festival organizado por ella, en el barrio "Eduardo Frey", en pro de un colegio para dicha localidad.  Fuera de la comisión antes mencionada, otros alpujarreños fueron invitados por residir en Bogotá; mientras departían en el festival, doña Felisa reunió a sus paisanos para darles la idea de fundar un colegio en su patria chica, Alpujarra, la propuesta fue acogida de inmediato por todos, delegando a doña Felisa y al coronel Hernando Forero Gómez para las primeras gestiones en Bogotá y a la comisión de Alpujarra para que cuando llegara al pueblo organizara lo pertinente.  En Julio de 1966, la colonia alpujarreña residente en Bogotá viajó a Alpujarra en un bus cuyo flete lo pagó la señora Stella Mosquera, gran amiga de doña Felisa.

El pueblo rindió un recibimiento extraordinario a doña Felisa y a su comitiva, con un desfile que se inició en el triunfo, recorrió las principales calles y culminó en la galería municipal.  Aprovecharon la fiesta que hubo en la galería, para recolectar los primeros fondos para financiar el futuro colegio; luego se formó una sociedad cooperativa con la orientación de don Agustín Vásquez, gerente doña Nohelia Salazar, tesorera señorita María Ninfa Roa Escobar, vocal don Alonso Perdomo Ramírez.  Cada socio aportó $150.oo, doña Felisa logró traer de Bogotá personas idóneas para que dictaran un curso sobre cooperativismo.  La sociedad cooperativa obtuvo la personería jurídica No.00411 de Septiembre 6 de 1966.

El colegio se inició como cooperativo con el nombre de Felisa Suárez de Ortiz en homenaje a esta insigne mujer alpujarreña.  En 1967 inició labores el nuevo colegio, con 103 alumnos matriculados en  los grados quintos de las escuelas urbanas y los del primer año comercial, en la casa de habitación de la señora Nohelia Salazar, quien desinteresadamente cedió y adaptó el local.  A raíz del sismo de febrero de este mismo año la casa de doña Nohelia sufrió serias averías que obligaron a los alumnos al traslado y ubicación en la galería municipal donde actualmente funciona el teatro Cine Mizar.

Los docentes de la época unos recibieron pago de la sociedad cooperativa y otros lo hicieron de manera espontánea y gratuita,  entre ellos jóvenes del pueblo recién egresados de bachilleres de otros colegios.

Como se hacía necesario y urgente la construcción propia de la planta física para el plantel, el señor Chepe Heredia gestionó ante el comité de Cafeteros dicha actividad que recibió acogida rápida ; en 1968 estrenó sede en el sitio donde hoy funciona la Central Cafetera y Agroempresarial “ Jaime Osorio López”

La ordenanza 76 de Diciembre 23 de 1968 departamentaliza el colegio Cooperativo Mixto "Felisa Suárez de Ortíz" de Alpujarra Tolima y pasa a la modalidad Académica siendo gobernador del Tolima el doctor Ariel Armel Arenas y secretaria de Educación Departamental doña Elvira Gaitán de Alvarado.

En el año 2004, dentro del proceso de reorganización educativa la institución  quedó conformada por 13 sedes, dos de ellas ubicadas en la zona urbana y las restantes en la zona rural, siendo reconocido dentro de su Proyecto Educativo Institucional el carácter de técnico mediante Resolución No. 957 del 24 de Noviembre de 2006, por parte de la Secretaría de Educación Departamental.

En el año 2004 el  Concejo Municipal durante  la administración del alcalde de la época, Pablo Gustavo Lozano Hernández, cedió un lote donde funcionaba  la UMATA,  para la reconstrucción de la institución educativa en virtud al deterioro  las instalaciones locativas, encontrándose respaldo en la Gobernación del Tolima y el Ministerio de Educación Nacional para adelantar esta obra de gran importancia para la educación alpujarreña.

En el año, 2009 se trasladó la institución para la nueva sede, caracterizada por una infraestructura amplia y moderna con capacidad para ofrecer el servicio educativo a 1000 estudiantes de todos los niveles.

Dentro de este proceso de modernización y crecimiento  de la institución educativa debe destacarse el liderazgo y valioso apoyo del doctor Jaime Gustavo Osorio Gómez, persona que en los últimos años ha estado apoyando la visión institucional  en el aspecto empresarial logrando canalizar recursos del nivel departamental y nacional para la culminación de la planta física y el montaje de la Central Cafetera y Agroempresarial, espacio de práctica para los estudiantes y de prestación de servicios para la comunidad alpujarreña, favoreciendo la integración de la institución en los procesos socio-económicos de la región.